martes, 3 de mayo de 2016

Criando con culpa; creando Víctimas



Ernesto es un padre soltero, se divorció cuando Iván, su hijo único, era muy pequeño, y aunque lo visitaba cada semana y siempre que podía iban juntos a pescar, realmente tenían tiempo de calidad aunque no en gran cantidad. Iván lo quería mucho sin embargo, cuando niño no tuvo los mejores comentarios de parte de su madre y creció con muchas dudas respecto a la legitimidad del cariño de su padre; cuando ellos estaban solos, esas dudas se disipaban, pero cuando volvía a su madre, el niño volvía a tener ese resentimiento inducido - caso muy común cuando hablamos de Alienación Parental, lo cual era una constante en la vida de Iván.

Ernesto e Iván ahora viven juntos, el chico de 15 años quiere tener un poco más de independencia y sacar sus propias conclusiones. Ernesto piensa que ésta es la oportunidad perfecta para "ganarse" el cariño de su hijo y demostrarle que no es el monstruo que le habían dicho que era.

Ernesto es un padre entregado en exceso, trata a su hijo como al niño que dejó cuando recién se divorció y fue echado de su hogar. Su rutina diaria empieza por prepara el desayuno de su hijo y termina haciéndole de cenar, trata de evitarle cualquier molestia.  Iván se siente bien, pero piensa que su padre no hace más que lo que le corresponde, realmente no logra valorar el esfuerzo, tal vez no es tiranía, simplemente cree que así debe ser. En casa de su madre, ella no se ocupaba prácticamente de nada de eso, pero ella argumentaba que estaba muy ocupada trabajando para sacarlo adelante y que por eso no podía atenderlo, así que el niño aprendió a justificar el descuido y falta de atención de su madre; de hecho, ambos culparon a Ernesto de vivir así, pues él era quien faltaba en casa y por lo tanto, él no tenía las obligaciones que ella tenía que cubrir, "Tengo que ser padre y madre al mismo tiempo" le recalcaba, aunque en realidad estaba muy lejos de serlo. 

Iván tiene 18 años, es un chico que quiere a su padre, pero aún regresa con dudas de cuando vuelve de visitar a su madre. Es un chico que da la impresión de ser muy seguro, pero realmente su autoestima es baja y Ernesto por esto lo sobre protege aún más; no se ha querido dar cuenta que él colabora para que su hijo sea asi: Al evitarle a su hijo el enfrentarse con obligaciones, disciplina y situaciones o problemas de acuerdo a su edad, su padre le está diciendo que no confía en su capacidad de resolverlas y prefiere hacerlas por él. Claro que ese no es el mensaje que quiere dar Ernesto, la realidad es que Ernesto está criando con culpa, queriendo llenar su ausencia con debilidad y sobre protección  que ya no van de acuerdo a la edad de Iván, le está haciendo daño, es un chico inseguro, incapaz de hacerse cargo de si mismo si fuera necesario. Es un chico que ha sido programando como víctima tanto por su madre como por su padre y con una co-dependencia que a final de cuentas, al único que perjudica es a Iván. 

Iván tiene 20 años, es un chico que se sabe víctima, cuando menos su subconsciente lo sabe, actúa como tal; dejó la escuela porque aún no decide a qué se dedicará, su problema de autoestima ha ido en aumento, evita presentarse ante gente nueva; vive en un círculo vicioso del que no encuentra salida. Sigue dependiendo de su padre, sigue esperando su desayuno en la mañana y que su papá le de dinero para su día. No ha tenido una relación estable porque no se siente capaz de tener algo que ofrecer además de que el divorcio de sus padres le ha marcado y no cree en el compromiso. Ernesto sigue viviendo con culpa, - "nada es suficiente pare compensar el tiempo perdido" - se dice a si mismo cada vez que su parte consciente y responsable le dice que debe dejar que su hijo se las arregle solo. El lo sigue viendo como a ese niño que una noche le dijo "hasta mañana papá" y él, con lágrimas en los ojos cerró la puerta... "No fue un hasta mañana", pensó. 

No sé cual es el destino de Ernesto ni de Iván, pero estoy segura que ninguno de los dos es completamente feliz y que Iván nunca le agradecerá a su padre el que le haya tratado con tal sobre protección.

Creado y escrito por R. María Aguilera

sábado, 16 de abril de 2016

Sólo queremos la medicina que nos gusta


Mi sobrina fue recetada con un tónico de sabor muy desagradable para el padecimiento estomacal que tenía, realmente no sabía nada bien, sin embargo había padecido mucho al punto de sentirse muy debilitada e incapacitada para asistir a la escuela y hacer sus actividades normales, su ánimo estaba cambiando, se sentía muy triste pues no podía tomar alimento sin que posteriormente sufriera unos dolores muy fuertes.

-'Tienes que tomarte esta medicina 2 veces al día, ah, y no puedes comer ningún tipo de irritante, como los dulces enchilados que tanto te gustan, eh?'- le indicó la doctora, a la cual conocía desde nacer por lo que le tenía cariño.

Al llegar a casa, Lety, la madre de mi sobrina, le preparó la primera cucharada, la niña abrió la boca grande, tenía una gran esperanza en que esa medicina acabara con todas las horribles molestias que padecía. Al sentir el medicamento en su boca, la niña hizo una expresión entre dolor y asco que la hicieron devolver la mitad de la cucharada e inmediatamente pegó un grito -"sabe horrible!!!, no la voy a tomar!!", y así fue, ese día no hubo poder humano que  la hiciera tomar la medicina.

Al siguiente día la niña simplemente se desaparecía a la hora del medicamento, hacía todo lo posible por no tomarlo, llegó a decir que ya se sentía bien con tal de evitarlo - "Es sólo un trago" - decía su mamá, pero eso a la niña no le importaba, no estaba dispuesta a pasar ese trago amargo ni siquiera para su propio bien. 

Mi hermana llamó a la pediatra para decirle lo sucedido y preguntarle si podía mezclarlo con algún endulzante o jugo para poder aminorar ese mal sabor, pero la doctora indicó que no, que debía ser asi, tal cual del frasco. La niña al escuchar esto se enojó muchísimo con la doctora, hasta le dijo a su madre que esa era una mala doctora y que ya no quería ir con ella, que la llevara con otra porque esa no servía, hasta pensó que lo hacía a propósito para que no comiera más dulces y volviera a enfermar. 

Mi sobrina se rehusó a tomar el medicamento ese día también, hasta que su madre hizo algunas trampas y decidió ponerle miel a la cuchara a fin de disimular el sabor, la niña aún hacía sus muecas de desagrado pero accedía a tomar el medicamento, sin embargo, éste no surtía el efecto deseado hasta que la miel fue disminuyendo en la cuchara al punto que ésta sólo contenía medicamento y ella aprendió a aceptarlo, pues cuando lo hizo, notó una gran mejora en su estómago.

Semanas después mi sobrina se sentía prácticamente bien y seguía en el tratamiento, sin embargo, empezó a comer esos dulces enchilados que tanto daño le hacían y eran el detonante para su malestar estomacal. La niña los comía con gusto, y percibía un leve retortijón después de hacerlo, sin embargo ella decía que "no le dolía tanto, que podía soportarlo"

Terminó el tratamiento, mi sobrina no estaba del todo recuperada, todavía estaba resentida del estómago aunque se daba por satisfecha por el hecho de poder comer sus dulces y no sentirse tan mal y poder hacer sus actividades normales. 

Tiempo después, algunos años más adelante, mi sobrina tuvo que ser operada de 2 úlceras úlceras estomacales y su dieta se vió drásticamente reducida, con la advertencia de que comer irritantes sería desastrozo para su sistema digestivo. 

Finalmente mi sobrina aprendió a aceptar que tiene un estómago débil y dañado al cual necesita cuidar, y cambió sus hábitos alimenticios, descubrió que hay muchos alimentos que además de ser nutritivos y naturales, también son sabrosos, ahora es una chica muy sana que no come irritantes, no tanto porque los tenga prohibidos, sino porque ya no le llaman la atención, - No sé cómo comía eso que sabe tan horrible - dice.

Toda esta experiencia me hace reflexionar, que, no importa la edad, a veces ni el padecimiento. Sólo queremos y aceptamos la medicina que nos gusta, sólo estamos dispuestos a sanar alguna área de nuestra vida si no tenemos que pasarnos un trago amargo, como lo es el darnos cuenta de nuestros errores, la aceptación de que algo no estamos haciendo bien o que realmente estamos llevando nuestra vida por un rumbo equivocado. 

Esto seguramente como padre lo has vivido ya sea tú o con tus hijos, sin embargo, aún siendo adultos, no actuamos de forma tan diferente. Primero, esperamos a sentirnos realmente mal para buscar ayuda, para aceptar que hay algo que nos lastima o molesta. 

Ya que por fin aceptamos o vamos a pedir ayuda y nos dicen el origen de nuestros males, podemos aceptarlos o no, y nosotros somos los que debemos de tomar ese medicamento, el cual puede ser cambios de hábitos, de apegos, aceptación hacia hechos que no queremos aceptar, dejar la codependencia hacia lo que me permite "salirme con la mía", en fin, todo aquello que nosotros sabemos que nos afecta, pero nos gusta, como a mi sobrina los dulces que a la larga le ocasionaron úlceras. 

Cuando tenemos que estar en ese tratamiento, nos negamos, hacemos trampa, incluso podemos decir que el doctor o quien nos está guiando en la sanación, está mal, que no sirve; podemos volvernos en su contra y hasta llegar a pensar que quien está mal es él o alla, pero no nosotros, - "Todos los demás están mal!, no se ponen en mi lugar! me quieren quitar lo que me gusta!!! - y si nos falta amor propio, optaremos por dejar que el padecimiento siga, nos autorrecetamos y optamos por buscar más doctores hasta encontrar uno que me diga lo que quiero oír, que no me obligue a hacer lo que no quiero hacer; ese es el bueno, pero obviamente, las bacterias o el mal que no se ataca, crece, se fortalece y hace de tu cuerpo o de tu mente su hogar feliz..

Nos acostumbramos a vivir asi, dejamos que ese bicho o malestar siga ahi, pero un día nos damos cuenta ya se ha adueñado de nosotros, ya decide por nosotros, ya nos pide que lo alimentemos más, que le de más dulces, y lo hacemos, bueno, podría decirse que hasta le tomamos cariño y decimos "Así soy" pero el que habla es el bicho, no uno. 

Finalmente pasa algo que nos recuerda que estamos atentando contra nosotros mismos, tocamos fondo, nos damos cuenta que estamos igual o peor que al principio. Puede ser que repitamos la misma historia de rechazo ante la medicina, o puede ser que por duro y doloroso que sea, aceptemos la cura, ese trago amargo que no queremos tomar porque sabe horrible, porque se siente horrible, porque duele.

Pero llega el momento de ver los resultados, por supuesto que se ven, y empiezas a darte cuenta que aquéllo que tanto te gustaba (pero te dañaba) ahora te es desagradable, repulsivo y por el contrario, tu medicina sabe deliciosa; te sientes sereno y responsable de tus decisiones y te sientes orgullosa de ellas porque sabes que son las que hacen bien a ti y a tu entorno; eso se llama "me amo y elijo lo que me hace bien", y es un tratamiento que debe tomarse todos los días. 

Creado y escrito por R. María Aguilera





martes, 9 de febrero de 2016

Familia Ensamblada con los que hay.



Cuando se tiene el proyecto de formar una familia ensamblada, como padre, pretendes que tus hijos formen parte de ésta. Esto no significa que dejen de pertenecer a la familia que tienen con su otro padre/madre, sino que puedan integrarse a la nueva familia que estás formando con tu pareja. Sin embargo, por diferentes circunstancias, puede ser que alguno o algunos de los hijos no logre o no quiera integrarse en esa nueva familia y no se "ensamble" en la misma. Esto no es una tragedia; si es doloroso, sobre todo para el padre de ese hijo, pero es algo con lo que se puede vivir y seguir adelante. Aqui están algunas de las causas que generan la separación de los hijos hacia el padre o madre y cómo lidiar con este conflicto.


ALIENACION PARENTAL. 

Cuando alguno de los ex cónyuges no supera la separación y guarda rencor y resentimiento hacia su ex pareja, utiliza a los hijos de ambos para vengarse de ésta. Si son pequeños, son utilizados como arma y escudo para lastimar y defenderse de sus propias injurias. Una de esas armas se llama Alienación Parental, que consiste, a grandes rasgos, en inculcar en los hijos un sentimiento de rechazo e inconformidad hacia el padre o madre ausente (por decir lo menos).  Cuando el alineador ha hecho un buen trabajo, el hijo se convierte en una extensión del padre alineador, y literalmente también se divorcia del padre o la madre con quien no conviven. Tratar de integrar a la familia a un niño alineado no es fácil, a veces el esfuerzo es casi nulo; ya que el niño no se da cuenta del daño que que se le está haciendo y siente que debe guardar lealtad incondicional al alineador, está convencido de que el padre o madre ausente es la causa de todo el sufrimiento de quien "por amor" se quedó con el, y el formar parte de la nueva familia, es una traición hacia quien día tras día los ha convencido de que sólo él o ella lo ama.


HIJOS TIRANOS

Los padres de la familia ensamblada, con la intención de integrar a sus hijos, hacen todo lo posible por ofrecerles la calidez de un nuevo hogar; aquí es cuando puede llegar la gran decepción para ambos padres biológicos: Los hijos se dan cuenta del poder que tienen sobre ambos padres e incluso padrastros y se "venden" al mejor postor. Pueden llegar incluso a chantajear a los padres biológicos mostrando  preferencia por el que más le conviene, castigando al padre que no cumple con sus caprichos. Algunas formas de castigo son ignorar, no contestar llamadas, mentir, o simplemente no mostrar interés por mantener contacto; es por eso que no es posible integrar a este niño a la familia ensamblada. 


LA ADOLESCENCIA (la verdad los hace libres)

Los niños se convierten en adolescentes, empiezan a ser capaces de discernir lo que es real y lo que ha sido manipulado en ellos -Alienación. Se generan los conflictos de identidad, de pertenencia, de lealtad, de rompimiento de creencias, entre otras cosas; tienen que decidir entre quedarse en el papel de víctimas (que si lo son) o ser libres. Un hijo adolescente libre, puede elegir si desea ser parte de una familia ensamblada, y su decisión puede ser NO.



FALTA DE EMPATIA y RESPETO ENTRE LOS INTEGRANTES

Cuando a través del tiempo y la convivencia, los padrastros no hacen "química" con los hijastros o entre los hijos de ambas partes no hay buena relación y se generan estados de tensión constantes. El respeto dentro del hogar es lo más importante para que cualquier familia funcione, ensamblada o no, sin respeto no hay nada. Cuando esta relación no se da, es mejor no forzarla. Los padres biológicos son los que decidirán si están dispuestos a modificar las formas de convivencia. Nunca se debe forzar a un hijo a aceptar a la pareja y viceversa, todos tenemos derecho a decidir con quien queremos convivir y con quien no. 


DIFERENTE EDUCACIÓN Y COSTUMBRES.

Resulta que los hijos que llegan a integrarse a una familia pueden presentar resistencia al nuevo modo de vida, a las costumbres y educación que hay en esa casa. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que todo cambio tiene que pasar por un período de adaptación. ¿Es fácil? depende de cada uno, de la disposición y actitud ante el mismo cambio; incluso los padres pueden verse en la necesidad de hacer cambios en sus rutinas y ser más flexibles. Sin embargo, si este período de adaptación es interminable y la casa es más bien un campo de batalla donde no existe la menor intención por integrarse y cooperar, lo mejor es evaluar la situación y nuevamente, no forzar la integración de ese hijo.


Ante todas estas posibilidades, lo que yo como mujer que vive el día a día en una familia ensamblada recomiendo es, no luchar, fluir y dejar que las cosas sucedan o no sucedan. Después de años de tratar de ser y hacer la diferencia, me di cuenta que mi trabajo consiste en asegurar a mis hijos y a mi esposo un hogar sano para convivir, una familia ensamblada donde el respeto y la confianza sean los pilares y donde los que la formamos, estemos por gusto y comprometidos a sentirnos parte de esta familia. El que un hijo no desee formar parte de esa familia, es decir, no se ensamble; no significa que se termine la relación padre-hijo; simplemente no es su lugar ahi y entre ambos decidirán y encontrarán la forma de continuar su relación. Finalmente, me llega a la mente este dicho que tenía mi sabio padre. "Nunca sobra el que llega ni falta el que se va"

Creado y escrito por R. María Aguilera.

martes, 1 de diciembre de 2015

MIRA EN LO QUE TE HAS CONVERTIDO ....




Ser pilar de una familia ensamblada es una responsabilidad que se adquiere con consciencia. Cuando una pareja vive con hijos de un matrimonio anterior tienen que trabajar mucho en conjunto; ponerse en los zapatos del otro es indispensable, la comunicación se vuelve en una pieza clave en todo momento, también se requiere de mucha inteligencia y poco ego, pero sobre todo de mucho amor y voluntad - que para mi es lo mismo -.

Pero no es para asustarse demasiado, además, te garantizo que la recompensa es grande, sobre todo cuando aprendes a ver lo bueno de la situación, así que en eso nos enfocaremos.

La pareja es más feliz
¿Qué mayor felicidad que tener bajo el mismo techo a tus hijos y al hombre/mujer que amas?. Te sientes tranquilo sabiendo que estás dándote y dándoles a tus hijos la oportunidad de tener un hogar y una familia. 

Desarrollas tu capacidad de amar. 
Puedes llegar a sentir un profundo amor por los hijos de tu pareja y ser correspondido, aunque también puede ser que no se den las condiciones para que esto suceda, pero aún asi, el acoger, recibir y servir a alguien que lo necesita, ya es un acto de amor.

Disminuye tu ego y se desarrolla tu inteligencia.  
Hay ocasiones de que los hijastros, esos a los que cuidas y procuras como tuyos, son hijos también de alguien que no está feliz de tu existencia, y no pierde oportunidad para manifestarlo abiertamente, generando en tus hijastros un sentimiento de culpa, y de rechazo hacia a ti por lealtad a su padre/madre. Aún así, tu no dejas de ser su madrastra/padrastro. Entonces, empiezas a desarrollar una inteligencia que te permite comprender que damos lo que somos, quien es amor, da amor, quien es odio, da odio; no lo tomas personal. Llegas incluso a sentir lástima por ellos, y tu labor se vuelve aún más valiosa por querer a los hijos de quien te odia... es fuerte, pero cierto.

Encuentras el amor propio
Te valoras y te reconoces como el  gran ser humano que eres. Te sientes orgulloso del reto que has tomado. Esto lo descubrí gracias a una fan que me comentaba que su página de Mujeres Divorciadas tenía muchos, pero muchos más seguidores que la nuestra de Familias Ensambladas y Reconstruidas; sinceramente no me sentí mál, pero si me puso a pensar el por qué sucedía ésto, y llegué a la conclusión de que son mucho más las personas que se quedan estancadas en el duelo (lo cual respeto y me apena) y son mucho menos las que lo superan y deciden continuar con su vida. Así que considérate de los pocos valientes y afortunado de contar con alguien que haya despertado en tí la fe en el amor y en la familia.

Aprendes a establecer límites. 
Hay personas o situaciones que pueden intentar desequilibrar a tu familia. Decir "basta" no es tirar la toalla, ni falta de amor. Alejarte de las situaciones y personas que no están en  sintonía con la familia que quieres,  que no suman, sino restan, es respetarte a ti y proteger lo que están construyendo, es cuidar tu salud mental. Recuerda que son una familia, no hay bandos. 

Das un excelente ejemplo a tus hijos
Los hijos que reciben a los hermanastros reciben una maravillosa lección, el compartir. Ellos dejan de ser los amos y señores de su casa para compartir desde la atención hasta el espacio. Los hijos se enorgullecen de sus padres porque ven un corazón bueno en ellos, recordemos que nuestros hijos aprenden con nuestro ejemplo.

Te vuelves más versátil
Puede ser que tú llevabas un ritmo con tus hijos, y de repente recibes a un hijastro/a más pequeño o más grande; tendrás, en poco tiempo, que ir entendiendo sus necesidades y hacerlo entender las tuyas. Es como saltar de primaria a a preparatoria o viceversa, pero una vez que logras entender y aceptar estos cambios, empiezas a disfrutarlos. Conforme los hijos van creciendo, las necesidades y la forma de educarlos cambia; los bebés se hacen niños, los niños se convierten en adolescentes y los adolescentes en adultos. Las reglas se intensifican para algunos mientras que para otros se relajan un poco. Hay que saber tratar a cada integrante de acuerdo a sus necesidades y a su carácter, 

Te sientes muy orgulloso/a de ti
Es evidente que eres especial, Dios tiene grandes planes para ti; eres quien puede ayudar a sanar el corazón de un niño/a que sufrió el divorcio de sus padres, eres quien puede dar esperanza de una familia, eres alguien por quien creer que si se puede. Tienes la capacidad de ser madre/padre de tus hijos y el apoyo para otros que no son tuyos, pero igual tendrás que estar ahi como si lo fueran.

Eres más consciente de la felicidad
Al haber más seres en tu vida, también hay más oportunidad de descubrir la belleza en cada uno y lo bueno que trae a tu familia. Mas bendiciones llegan a ti, cuéntalas, valóralas y agradécelas. Algún día los hijos se irán, formarán su propia familia y lo que quedarán son los recuerdos, haz que éstos les traigan alegría, orgullo y satisfacción. 

En el camino te aseguro que vas a encontrar una y mil situaciones que te harán preguntarte si tomaste la decisión correcta, eso sólo lo sabrás tú, en esta ocasión sólo te escribo para que, si llegas a preguntártelo, encuentres aquí parte de la respuesta. 

Creado y escrito por R. María Aguilera




martes, 29 de septiembre de 2015

Los hijos del "Te odio"



Me pareció muy interesante este artículo así como oportuno para identificarlo con los hijos de padres divorciados, y se desarrolla mas o menos de la siguiente manera.

El padre, que es quien generalmente sale del núcleo familiar, siente una tremenda culpa, entre otras cosas, por no estar más con sus hijos, siente que la vida de ellos pasa y se va sin que él se de cuenta, aunque esté presente de alguna manera, para él es una terrible pérdida y evita a toda costa cualquier conflicto directo con ellos porque no quiere "malgastar" el poco tiempo que está con ellos, en disciplinarlos, educarlos o ponerles límites, se convierte en el amigo y proveedor de sus hijos. Hay padres (he incluso madres) que en un acto irresponsable le dicen al hijo mayor que ya es el "hombre de la casa", sin darse cuenta del gran peso que están dejando en su hijo, una responsabilidad que no le corresponde, pero que el niño puede llegar a adoptar y las consecuencias serán desastrosas más adelante, pues éste llegará a sentirse la autoridad de la familia aún por encima de la madre. 

Por otra parte, la madre puede sentirse sobrepasada ante la responsabilidad que tiene ante si, generalmente recibe ayuda de sus familiares y ella aprende a delegar su papel y responsabilidad, llega a pensar que vivir con sus hijos es "hacerse cargo"  de ellos, pero no siempre es así y si sus hijos detectan esta incapacidad por parte de su madre, ellos toman el mando convirtiéndose en los amos y señores de esa familia. 

Los hijos del "Te odio" se saben víctimas del divorcio de sus padres y de todas las decisiones que se generan a partir de ahi, realmente lo son, pero pueden utilizar esta definición de víctimas en su beneficio. 
En el proceso también sufrieron y vieron sufrir, aprendieron con el ejemplo de lo que había a su alrededor y aprendieron a subsistir. Los hijos del "Te odio, como cualquier otro niño, pidieron a gritos límites, disciplina, atención, un regaño, pero no lo tuvieron, no importa lo que ellos hicieran, las niñas siempre eran "princesas" y los niños "campeones", y así había de tratarlos. Desarrollaron cero tolerancia a la frustración y cuando salen al mundo son incapaces de vivir en una realidad donde a veces se gana y a veces sólo se aprende. Los hijos del "Te Odio" aprendieron a sustituir sus carencias y a esconder su dolor evadiéndose a través de medios electrónicos, internet, redes sociales, amigos, vicios, etc.. 

Padres, tomemos responsabilidad de nuestros actos y de nuestras omisiones. Un hijo que dice que te odia, no te lo dice porque no le das algo que quiere, te lo dice porque en el fondo, siente que le debes mucho, es decir, aún con todo lo que le has dado, le sales debiendo. Busquemos qué es lo que les debemos, tal vez estemos a tiempo de dárselo.

Creado y escrito por R. María Aguilera

viernes, 25 de septiembre de 2015

LO QUE LAS MAMÁS DIVORCIADAS DEBERÍAN SABER SOBRE LAS MADRASTRAS


LEI UN CAPITULO DEL LIBRO "SKIRTS AT WAR" (FALDAS EN GUERRA) DE JENNIFER NEWCOMB, QUE TRATA DE LOS CONFLICTOS ENTRE LAS MADRES DIVORCIADAS Y LAS MADRASTRAS QUE CUIDAN DE LOS HIJOS DE ÉSTA. ME PARECIO INTERESANTE Y AQUI ESTÁ LA TRADUCCION.

1. Ella no está jugando a la casita con tus hijos y tu ex esposo. Las madrastras están tratando de construir su propia familia, una familia real que incluye a su esposo y los hijos que no son de ella o de ambos.
Algunas desarrollarán amor por sus hijastros, otras no, pero están haciendo lo mejor para asegurar que aún asi, ellos crezcan sintiéndose felices y queridos.
Ellas están alimentando un matrimonio y tratando de encontrar su rol en la vida de su hijastro. Mientras tú conoces el lugar que tienes en la vida de tu hijo desde el día uno, ellas pueden pasar años tratando de encontrar el suyo. 

2. No se trata de TI..
La prioridad de una madrastra es su matrimonio. Cuando ella hace algo por sus hijastros, su motivación no tiene nada que ver contigo. No se trata de hacerte quedar como la mala o que te sientas "menos que". La motivación es la seguridad y la felicidad de sus hijastros; la motivación es el amor que ella tiene por su esposo. Ella está tratando de hacer lo correcto - justo como tú lo harías.
Del mismo modo, cuando ella apoya a su esposo, la intención no es ir "contra" ti. De hecho, hay ocasiones donde la madrastra puede ponerse del lado de la madre biológica aunque no lo sepas.

3. Las madrastras se sienten impotentes y solas frecuentemente.
Las madrastras no tienen derechos legales con sus hijastros. Ellas entienden esto; sus hijastros ya tienen una mamá y un papá, pero se dificulta cuando son rechazadas para obtener algo tan simple como un documento para su hijastro o cuando un doctor no quiere dar ninguna información sobre ellos aún cuando ellas son los que lo llevan a su cita y le dan la medicina. Es algo difícil de digerir, especialmente para las madrastras que han estado al cuidado de sus hijastros desde pequeños. Esto puede hacerla sentir insignificante, es un sentimiento que solamente otra madrastra puede entender.
Además, las madrastras frecuentemente son impotentes cuando se trata del comportamiento de sus hijastros. Esto es una lucha, porque son afectadas por el comportamiento indeseado de sus hijastros pero no tienen la autoridad para hacer algo al respecto. Si tienen suerte, su esposo será un apoyo para escuchar sus preocupaciones pero no siempre se da el caso. 
4. Cuando llamas a su casa, en ocasiones se siente extraño e inoportuno. Las madrastras saben que tienes el derecho de llamar a tus hijos frecuentemente, y entienden que necesites hablar con tu ex ocasionalmente sobre asuntos de sus hijos, pero aún así se siente como una intromisión.
Las madrastras están constantemente buscando la manera de vincularse con sus hijastros. Cuando los llamas con demasiada frecuencia, este acercamiento se pierde. La madrastra puede sentir como si te estuvieras colando en todos los aspectos de sus vidas.

5. Las madrastras no cruzan tus límites a propósito, ellas simplemente no pueden verlos.
Muchas mamás se quejan de que las madrastras están tratando de "emparentar" con sus hijos. Pero el problema fundamental parece ser que lo que para las mamás es considerado como "emparentar", para las madrastras es ser responsable o apoyar a su esposo. 
Las madrastras desearían tener un libro de reglas. Ellas quisieran que las situaciones fueran blanco/negro, quisiera que pudieran estar al mismo nivel que papá y mamá y saber cómo manejar cada situación, pero no es asi. Es en este punto donde una comunicación neutral y abierta podría ser una ventaja para todos.
Desafortunadamente, para muchas madrastras, la primera experiencia con la mamá es una llamada telefónica llena de carga emocional, un correo o un mensaje de texto diciéndole que no tiene el "derecho" de hacer lo que hizo. Para una madrastra esto se siente como una humillación. Se vuelve un shock porque -  otra vez - su intención era ayudar a su esposo y cuidar a sus hijastros. 

6. El matrimonio de una madrastra tiene un 60-70% de posibilidad de fracasar. Un estudio en Boston reportó que un 75% de mujeres encuestadas dijeron que si tuvieran que hacerlo de nuevo, NO se casarían con un hombre con hijos. Eso dice mucho acerca de las dificultades que una madrastra enfrenta.
Esto puede no tener ningún significado para ti, pero significa que tus hijos tendrán que experimentar el prolongado proceso de un segundo divorcio y lidiar con el duelo y las secuelas.

7. A las madrastras no siempre se les respeta y a veces son ignoradas por los hijastros. 
Hay muchas razones para ésto, la principal son los conflictos de lealtad agonizantes que sienten los hijastros. aún asi, lastiman. Una madrastra es sólo un ser humano. 
La vida no sólo es miel sobre hojuelas en la otra casa. Muchos niños se sienten extraños cuando tienen una madrastra. No saben lo que significa o qué hacer, así que simplemente la ignoran, lo cual es muy incómodo para cualquiera. 
Muchas madrastras no sienten un "amor incondicional". Cuando un niño se comporta mal, causa estragos, o hace una rabieta, los padres pueden enojarse y frustrarse, pero su amor incondicional lo hace soportable. Las madrastras no son tan afortunadas, no hay un amor incondicional que las rescate de querer gritar y correr al otro lado, llorar y no mirar atrás. Todo lo que ellas tienen son sentimientos difíciles sin un lugar donde ponerlos. Pero ellas regresan, día con día, porque creen que su matrimonio y su familia valen la pena.

8. Un simple "gracias" puede tardar demasiado
Las madrastras quisieran que les dieran un poco de crédito. Para muchas mujeres, ser madrastra es una de las cosas más difíciles que han hecho. A menudo sus necesidades se vuelven las últimas, sus itinerarios no tienen que ver con ellas y son afectadas por situaciones que ellas no crearon. Muchas madrastras cuidan muy bien a sus hijastros, recibiendo poco o nada de reconocimiento. Ellas no escuchan un gracias o reciben amor por parte de sus hijastros y tampoco apreciación por parte de nadie, excepto de su esposo - si es que tienen suerte.
Ellas hacen muchos sacrificios para estar con el hombre que aman, así que el que sólo se refieran a ella como "ella" (o aún peor) o ser completamente ignorada, puede ser hiriente. Qué no darían por un simple "gracias".
Realmente creo que esa clase de reconocimiento puede sanar heridas.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Decir "NO" es un acto de amor




Cuando estamos tratando de construir una familia ensamblada, inconscientemente solemos ceder a todo lo que se requiera para que esta nueva familia funcione. Muchas veces ni siquiera somos conscientes de todas las veces que decimos SI. Cuando esto sucede y no somos conscientes; en un período muy corto nos encontramos cubriendo roles que desconocemos, llevando a cuesta responsabilidades que no nos corresponden; llega el punto en el que tenemos que decidir entre hacer lo que realmente queremos, y hacer lo que los demás esperan de nosotros; y lamentablemente optamos por esta última. De alguna manera esta exigencia auto creada va creciendo, nos queremos convertir en super espos@s y madrastras/padrastros y demostrar que nuestro espíritu de servicio, sacrificio y amor es ilimitado e incondicional, y la realidad es que esto no es cierto...  y no es sano.

Lo que realmente sucede es lo siguiente: lo que al principio fueron detalles de buena disposición se convierten en obligaciones, y esa obligaciones se convierten en parte de un roll y como son parte de un roll se vuelven invisibles y por lo tanto no valoradas, cuando uno siente que no se valora su esfuerzo, entonces llega la frustración; en resumidas cuentas, nadie hace nada al 100% sin esperar nada a cambio, aunque sea un poquito de reconocimiento, aunque se diga a si mismo lo contrario.

Es por eso que antes de darnos al 100 o 1000% nos preguntemos ¿Por qué nos obligamos a decir que SI a todo, casi en automático? ¿Estamos cubriendo alguna necesidad de aceptación por parte de los demás? Si es así, pensemos que a quienes debemos demostrar de lo que somos capaces es a nosotras mism@s, valorarnos asi como somos, sin extras, sin desvivirnos en el intento. Somos personas de fe, de amor y de espíritu de servicio por supuesto, pero no somos super héroes y tenemos límites. Si piensas que eso es lo que tu pareja espera de ti, entonces no lo estás viendo como tu pareja, lo estás viendo como un hijo más.

Decir "NO" de vez en cuando, no te convierte en una mala persona. Decir "NO", significa que te respetas, que das valor a tus proyectos, tus prioridades, tu tiempo y tu salud y, sobre todo, que le permites a los otros integrantes de la familia que se responsabilicen por lo que les corresponde; no le quitas el derecho ni la obligación de ser lo que son. Decir "NO" también es un acto de amor.

¿Por qué no, antes de decir que si a todo, haces lo que tú esperas de ti?

Creado y escrito por R. María Aguijim